HISTORIA DE LA HACIENDA EL HUAPE

La Hacienda El Huape de Cunaco perteneció a la familia Valdés Ossa, quienes vivieron en este lugar desde el siglo XIX. En un comienzo, alrededor del año 1830, se construyó una casona patronal junto a un parque de estilo Francés creado por el paisajista italiano Francisco Canova. Lamentablemente, a principios del siglo XX, dicha casona sufre un incendio, que causa la pérdida total de la casa. Posterior a ello, entre los años 1930-1935 comienza la reconstrucción de la casona existente hasta el día de hoy. El encargado de llevar adelante dicha obra fue el afamado arquitecto Ignacio Tagle Valdés.

La casona actual posee una mezcla de estilos arquitectónicos, donde destacan el francés, inglés e italiano, presentes en su llamativa fachada. Este tipo de construcción no es típica en la región, donde existen casas de estilo colonial, sino que su arquitectura corresponde al usual del viejo continente.

Por otra parte, la familia dueña de esta hacienda, Valdés Ossa, fueron de gran renombre en el país, siendo también de vital importancia para los habitantes de todo el sector. Construyeron una capilla para el pueblo, ayudaron con la educación de la gente, entre otras acciones que significaron un apoyo para la comunidad.

La primera casona de los años 1830, la cual se desmoronó debido a un gran incendio, fue la casa que acogió durante las vacaciones a Juanita Fernández, conocida como Santa Teresita de los Andes. Juanita era muy cercana a sus primas Elisa y Herminia Valdés Ossa, con quienes compartía su gran interés por la vida religiosa, participando de las misiones que se realzaban en el sector del Huape en la época de vacaciones. Es durante este periodo que el Padre Félix Henlé, relata un acontecimiento que da cuenta de la santidad de Juanita, cuando entro silenciosamente al oratorio en hora de siesta y la vio levitar, suspendida aproximadamente treinta centímetros del suelo, con la cara encendida, y su mirada fija en el sagrario. Lamentablemente ese oratorio ya no existe en el lugar, aunque todo el parque a su alrededor se mantiene desde esa época. Tras esto, ingresó a las Carmelitas Descalzas de los Andes, momento en que comienza a llamarse Teresa de Jesús.

Reconstruida la casona de El Huape de Cunaco, es hereda por Herminia Valdés, quien efectúa importantes obras en pro del desarrollo de la comunidad, es así, como trae una comunidad religiosa a vivir a ella, quienes utilizaron dicha propiedad como escuela técnica por alrededor de 17 años. Herminia fallece de una grave enfermedad el año 1968. Su hermana Elisa tiempo después comienza  a tramitar ante la CORA la desafectación de los terrenos, comprando todo el recinto de casas, a modo de recuperarlo e instalar allí a las Monjas Adoratrices de María. Finalmente, la propiedad es donada a dicha congregación.

Las Hermanas Adoratrices de María venden en el año 1993 la propiedad de la casona y el parque al Movimiento de los Focolares, el cual lo conserva hasta el día de hoy.

El parque es también un importante patrimonio de esta hacienda, el cual fue creado por el paisajista italiano Francisco Canova. Se caracteriza por su indiscutible estilo francés, propio de la moda de aquellos años. Se destacan árboles muy antiguos, ninguno de ellos nativos, sino que todos fueron traídos a la zona para poder formar el parque. Cabe destacar la presencia de pino insigne, araucarias, palma chilena, camelias, grandes paltos, entre otros. Otro elemento típico de la moda paisajística de esa época era el uso de estatuas o esculturas de los antiguos dioses griegos. Actualmente sólo queda una, que pertenece a la imagen de la diosa Artemisa, diosa de la caza, los animales y la naturaleza.